Tengo miedo del encuentro, con el pasado que
vuelve a enfrentarse con mi vida…
Así
reza la letra del tango volver, que presta su nombre al film que Pedro
Almodóvar dirigió en 2006, y que ofrecía tres “regresos” en uno. El primero era
el retorno del director a sus fuentes: los universos femeninos hondamente
dramáticos que había abandonado en hable con ella y
la mala educación,
donde el foco está en los hombres. El segundo retorno de volver es el regreso de
Pedro a sus actrices icónicas: a Penélope Cruz (con quien había trabajado en Carne trémula) y, principalmente, a Carmen
Maura (su actriz en Entre tinieblas, matador, la ley del deseo, mujeres al borde de un ataque de nervios y más) que aquí tiene el rol de una mujer que “vuelve” de la muerte. Y el
tercero retorno es la historia, en la que dos hermanas empiezan a ser asediadas por el
pasado que vuelve a enfrentarse con sus vidas…
Mientras
Sole (Lola Dueñas) lidia con el regreso de su madre (Maura), muerta hace años
en un incendio, Raimunda (Penélope Cruz) lucha con el hecho de que su hija
asesinó a su pareja luego de que él tratara de abusarla sexualmente. A su
manera, ambas historias se conectan con un viejo secreto del pasado, que
vuelve… Volver
es un film de retornos, de fantasmas, y de historias inconclusas, y la escena
que elegimos para recordar éste martes, además de ser de las mejores de la
película, sintetiza ese universo. Y a los argentinos nos golpea aún más porque, sumado a lo que ocurre y a su potencia, nos trae nuestro tango más
emblemático, en la voz prestada de Penélope Cruz.
Luego
de esconder el cadáver de su pareja asesinada en un freezer, Raimunda se hace
cargo de un restaurante, al que acude un equipo de filmación mientras está de
rodaje. Y cuando el mismo termina, se realiza una fiesta de fin de grabación a
la que también asisten Sole, que esconde a Raimunda el retorno de su madre
fallecida, y la mamá de ambas, que se oculta a cierta distancia para ver a su
hija, sin que ella la vea. El clima de celebración en el restaurante hace que
Raimunda descubra a alguien del equipo de rodaje tocando la canción volver
en versión flamenco; lo que la llena de nostalgia porque ese era un tema que su
madre le había enseñado a cantar. Movida por la emoción, Raimunda decide cantar
el tema para que su hija pueda escucharlo y, mientras lo hace, su propia mamá
–a cierta distancia- la escucha y llora. El modo en el que está filmada la
escena hace parecer que Raimunda y su madre se están mirando a los ojos sin
nadie más alrededor, a pesar que no se ven. Volver
trae el pasado, las cuentas pendientes entre ambas, y el afecto que, a pesar de
lo que haya pasado entre ambas, sigue vigente y presente… En la secuencia, la
voz que canta el tema de Carlos Gardel no es de Penélope Cruz, sino de Estrella
Morente. Pero Penélope le pone el cuerpo y la interpretación actoral de modo
tan apabullante que nunca advertimos el doblaje. El momento, que
bien podría haber aparecido en nuestros #MiércolesDeSoundtracks es un destello
de emoción pura y a flor de piel.
Volver es un film magistral, narrado
con todo el estilo pop-art de Pedro Almodóvar, y con pizcas de un humor
femenino y ácido que no solo no molesta, sino que dan pequeñas treguas a tanta
emotividad. Almodóvar vuelve a desnudar el alma femenina con tal sensibilidad que
da placer ver a las mujeres de ésta historia moverse con sus cargas, sus modos,
y sus personalidades siempre en contrapunto. Volver ofrece un cuento atrapante, que
llega a uno de los grandes climax del cine en la escena en que Raimunda y su
madre hablan en la plaza. Pero para evitar spoilers, quedémonos con la escena
en que volver
se vuelve flamenco.

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