El próximo domingo llegará la nueva temporada de Twin
Peaks, la madre de todas las series actuales. Creada por David Lynch y
Mark Frost hace más de 25 años –en aquellos tiempos donde la televisión se veía
en televisión, y Netflix no existía ni como imaginación-, la serie estaba
protagonizada por Kyle MacLachlan y un elenco que, después de participar en el
show, tuvo más o menos éxito.
Twin Peaks contaba la historia del asesinato de Laura Palmer, una joven del pueblo que
daba título a la serie, y al que llega el agente especial Dale Cooper para
investigar el caso. La investigación revelaba misterios, infidelidades,
prostitución, pedofilia, misticismo y –sobre todo- un pueblo en el que cada
habitante era una joya peculiar para conocer y descubrir. A lo largo de sus dos
temporadas, la serie de David Lynch tuvo mayoritariamente capítulos brillantes,
pero también un bache en su segundo año. Hubo dos motivos para esto. El primero
de ellos es que la ABC obligó a los creadores de la serie a desvelar quien
asesinó a Laura Palmer al comienzo de la temporada. El segundo es que Lynch y
Mark Frost abandonaron el programa desde el capítulo diez al dieciséis por
estar uno trabajando en corazón salvaje y el otro en el
peso de la corrupción. Fue el turno de la llegada de nuevos personajes
como Annie y Windom Earle, y de cambiar guiones ya que la historia de amor
entre Cooper y Audrey no pudo prosperar debido a que Kyle Mac Lachlan y Laura
Flynn Boyle (Donna en la serie) eran pareja, y la actriz no se mostró a favor
de esa idea… Ya sin la intriga por el crimen, sin sus creadores trabajando de
lleno, con nuevos actores y actrices, y líneas argumentales menos interesantes,
el interés por Twin Peaks cayó a pasos agigantados. Y para cuando Lynch y
Frost volvieron, ya ABC había decidido el final de la serie. El final, dirigido
nuevamente por David Lynch fue épico, atrapante, y dejaba las puertas abiertas
para una continuación… que llega 25 años después, como lo señalaba Laura
Palmer.
Antes del estreno de la tercera temporada, aquí
elegimos diez momentos o elementos claves de los primeros dos años de la serie:
Damn
Good Coffee:
Una de las primeras cosas que advertimos al poco
tiempo de conocer a Dale Cooper es su fanatismo por el café. Cooper se
entusiasma con la calidad del café de Twin Peaks, le fascina casi como si
fuera un niño en una juguetería. “No hay nada como una taza de buen café”,
asegura, “me gustan los cafés tan negros como una noche sin luna”. El café es
su adicción, ya sea sólo o con una porción de tarta de cerezas.
La dama
del tronco:
Catherine Coulson dio vida a éste gran personaje
de la serie, y a pesar de que falleció en 2015, se supo que llegó a grabar
escenas de la tercera temporada de Twin Peaks. Quizás no tan
protagonista como otras criaturas del pueblo, la dama del tronco –o Margaret
Lanterman- atrapa por su rareza, por estar todo el tiempo cargando en brazos a
un tronco como si fuera su hijo. Un tronco que le habla, que ha presenciado
cosas, que anuncia cosas… No llegamos a entenderla tanto como querríamos (¿Es
necesario entenderla para quererla?), y sus motivos y explicaciones nos quedaron
siempre pendientes. Quizás en ésta tercera temporada una nueva aproximación a la dama del tronco nos permita
disfrutarla por última vez. También participó haciendo las introducciones de
los capítulos –a-lo-Hitchcock- en el reestreno de Twin Peaks en 1993.
Gordon
Cole:
Todos los que vimos Twin Peaks quedamos
fascinados cuando, en la temporada 2, el propio David Lynch se nos apareció
delante de cámara, interpretando al detective Gordon Cole. Sordo de un oído,
Gordon es un personaje magnético y gracioso que habla a los gritos, y a quien
Dale Cooper conoció durante la investigación sobre el desaparecido Windom
Earle. Al llegar a Twin Peaks, Gordon se enamora de Shelly Johnson, y junto a ella
y a Cooper protagonizan un sinfín de grandes escenas de humor de la serie.
Lucy y
Andy:
Una de las mejores duplas de la serie, y los que
más aportaron la cuota de romance a la historia. Lucy, la secretaria de la
estación de policía del pueblo, y Andy, el policía que llora ante los crímenes.
La inocencia de ambos en el medio de una comunidad donde nadie era lo que
parecía, daban siempre a Twin Peaks una cuota de frescura que
era más que agradecida. Regresan en ésta nueva temporada, y queremos seguir
viéndolos juntos en pantalla.
Nadine
teen:
En el medio del subibaja de calidad que fue la
temporada 2 de la serie uno de los puntos altos fue cuando, tras un intento de
suicidio, Nadine tiene una regresión y empieza a actuar como adolescente. Y más
genial se volvió todo cuando, para seguirle la corriente, hacen que Nadine
vuelva a la secundaria, vestida de colegiala, y se enamora de uno de los chicos
más populares de la escuela. Ésta sub-trama elevó aún más a ese personaje ya de
por sí interesante que siempre andaba con un ojo emparchado, y decidida siempre
a complicar a su esposo Ed.
Denise:
Otra grata sorpresa de la segunda temporada fue la
aparición de Denise Bryson, uno de esos personajes perla que sólo un gran creador como David Lynch consigue hacer
nacer. Denise es una travesti interpretada por David Duchovny (¡Hola Mulder!),
y que llega a Twin Peaks cuando la serie entra en su declive a través de la
trama de Windom Earle. Sin embargo, esta agente de la DEA que antes se llamaba
Dennis y ahora es Denise tiene brillo
propio. Y al ver que regresará para la tercera temporada, no hicimos más
que contentarnos porque quizás, ahora sí, tenga un mejor momento de gloria y
una buena historia en la cual estar involucrada.
El
Cuarto Rojo
El espacio en el que sucede lo mejor de Twin
Peaks, y donde Lynch es más Lynch que nunca. Espacio donde aparece un
enano que baila, un living completamente perturbador, Laura Palmer viva, juegos
de luces surrealistas, y todo lo que nos fascina de éste director tan
particular. Espacio en donde, mayoritariamente, transcurre el último (y
brillante) capítulo de la serie, y donde seguramente pasemos muchos minutos en
el regreso de Twin Peaks.
La
fiesta con Leo
Si la serie se caracterizó siempre por bordear
entre lo bizarro y lo genial, éste fue uno de los puntos más altos de ésta
combinación. Teniendo en cuenta las acciones de Leo, intuíamos que su fin no
iba a ser bueno. Sin embargo, el estado vegetativo en el que queda, y la
venganza gradual que Bobby y Shelly realizan con él superó todas las
expectativas imaginadas. La celebración a Leo que le realizan, y en la que se
abusan de su estado besándose sobre él quedó entre las mejores escenas de la
serie.
Asesinato
de Waldo
Y siguiendo en ese límite entre lo genial y lo
bizarro, sólo David Lynch hubiera sido capaz de encontrar el punto justo para
que el hecho de que un pájaro sea el testigo de un crimen no suene una locura
irritante. Waldo se vuelve clave en la investigación acerca del asesinato de
Laura Palmer, y su fin fue otra perla de la mente del director de Mulholland
Drive e Imperio. Y sí, Waldo terminó como suelen terminar a veces mucho
testigos claves…
Finales
Tanto el final de la primer temporada como el de
la segunda fueron los mejores episodios de sus respectivos años. El desenlace
de la season inicial tiene un
cliffhanger enorme, que nos hizo ver la continuación de la serie sin dar
tregua. Afortunadamente no vimos la serie cuando fue emitida originalmente, así
que pudimos hacer maratón. Por si acaso: cliffhanger es un gancho de final de
serie o temporada que genera tanto suspenso que se espera impacientemente la
resolución (¡Hola Jon Snow!). Y el segundo año tiene un último episodio que es
perfecto, y que parece salido de otra temporada. Lynch en estado puro,
surrealismo perturbador y perfectamente musicalizado, editado, actuado,
iluminado, decorado, y una escena resolutoria que también era un cliffhanger,
que demoró 25 años en hallar respuesta. El héroe vuelto villano, y el principio
de una nueva era en la televisión mundial.

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