Quizás si sos joven no sepas quien fue Orson Welles. Quizás si seas grande tampoco lo sepas. Pero el bueno de Orson es uno de los más respetados directores de cine de todos los tiempos. Su obra El ciudadano (ese film que Los Simpsons parodiaron en el capítulo del cumpleaños de Burns, y otros más) está considerada como una de las mejores películas de la historia. Pero más interesante que ésto resulta el origen por el que Orson llegó a hacer su primer film.
Todo se remonta a una adaptación radial del clásico de H. G. Wells la guerra de los mundos. Orson Wells, a sus 23 años, tenía una compañía teatral llamada Mercury Theatre. Y el 30 de Octubre de 1938 se representó en la cadena Columbia Broadcasting System (CBS) una versión del clásico de ciencia ficción que hablaba de una invasión extraterrestre. Al principio de la transmisión, un locutor había anunciado que lo que se oiría a continuación era una adaptación teatral. Pero muchos oyentes se sumaron al programa radial minutos después, y así oyeron que en la radio se hablaba de una invasión extraterrestre en plena víspera de Halloween.
"Señoras y señores, interrumpimos nuestro programa de baile para informarles de una noticia de último momento procedente de la agencia Intercontinental. El profesor Farrel del Observatorio Mount Jennings de Chicago reporta que se ha observado en el planeta Marte ciertas explosiones que se dirigen a la Tierra a enorme velocidad... Seguiremos informando..."
El programa radial ficticio continuaba con música, y al rato informaba más: "señoras y señores, tengo que anunciar una noticia. Por increible que parezca, tanto las observaciones científicas como la más palpable realidad nos obligan a creer que los seres que han aterrizado ésta noche en una zona rural de Jersey son parte de un ejercito invasor del planeta Marte".
Así seguía el programa, entre música y anuncios del locutor radial ficticio, cada vez con noticias más alarmantes. Y los oyentes que no habían escuchado el anuncio inicial, creían que lo que estaban oyendo era simplemente la realidad. Que había una verdadera invasión extraterrestre sucediendo a esas horas... y el pánico se sembró. Durante el programa radial hubo gente que abandonó sus casas. Hubo autopistas colapsadas, y también estaciones y comisarías de policía asestadas de gente. Hubo gente que aseguró haber visto a los extraterrestres. Hubo, incluso, suicidios por la desesperación sembrada.
No era para menos. En épocas sin twitter ni internet como verificación de la veracidad de las noticias, la gente oyó y creyó en el relato radial. El personaje de la adaptación teatral anunciaba que "esto es lo más terrorífico que se ha presenciado. ¡Un momento! Algo avanza desde el fondo. Alguien...o algo. Puedo ver dos discos luminosos avanzando. ¿Son ojos? Creo que es una cara...."
La audiencia estimada fue de doce millones de personas. Y quizás sea esto lo que haya pesado más por sobre el desastre generado por la obra teatral de Orson Welles para que, tras ésta representación, el joven artista fuera ofrecido a un contrato por tres películas. La primera de ellas fue el ciudadano, que le valió el respeto de toda la comunidad cinematográfica para siempre y lo confirmó como una de las referencias de su época y de la historia del séptimo arte.

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