El sueño de Walt fue una película que nos llevó de lleno al
mundo de Disney, pero desde otra perspectiva a la usual. En ella, entramos al
proceso de creación de Mary Poppins, uno de los films más
emblemáticos de la empresa, y de los más complicados en llevarse a cabo ya que
la autora del libro Pamela Travers no estaba conforme con adaptar su novela a
la gran pantalla. Temía que su personaje no fuera respetado por Disney, que la
empresa convirtiera su libro en un musical y que hubiera animaciones en la
misma.
Ésta historia es la que abarca El Sueño de Walt, un
cálido, atractivo, magnético, gracioso y movilizador film dirigido por John Lee
Hancock y protagonizado por Tom Hanks como Walt Disney y Emma Thompson como
Pamela Travers. La película abarca la llegada de la rígida Pamela a los
estudios Disney de Los Ángeles, y cómo su personalidad se contrapone con el
universo de animación, muñecos, infantilidad y exceso de positivismo de la
corporación del ratón Mickey. La vemos llegar y ser recibida en su hotel por
cuantos-peluches-fueran-posibles. La vemos vincularse a los tumbos con Walt,
ella insistiendo en llamarlo por su apellido, y él en llamarla por su nombre. Y
negociando cada canción, decorado, vestuario, peinado, maquillaje y situación
que salta del libro a la pantalla.
De esa narración prolija y hermosamente llevada por el guión
y por el director, elegimos un momento en particular para destacar de éste
film. Y aunque fue difícil dejar atrás la secuencia en la que Pamela visita los
parques Disney junto a Walt, y ambos se suben a una calesita, lo cierto es que
buscamos una secuencia que refleje el mayor fuerte de la película: su elenco. Y
es que la labor de todos los actores, pero principalmente de Emma Thompson como
la escritora atormentada por su pasado y con dudas sobre la entrega de su libro
es lo que termina de potenciar la película. Cada vínculo que ella va trazando en
su estadía en Los Ángeles es una fibra emocional con sus propias características.
La ternura, simpleza y nostalgia están en su relación con su chofer (Paul
Giamatti), mientras que el humor, debate y el contrapunto ideológico están en
cada escena junto a Walt, y el grupo de trabajo de escritores, compositores y
letristas (Bradley Whitford, B.J.Novak. Jason Schwartzman), y las secretarias
de Disney (Kathy Baker y Melanie Paxson). Mientras que la tristeza más
contundente está en los flashbacks donde Colin Farrell es el padre de Pamela
Travers.
En esa sintonía, la escena que hoy destacamos de éste gran
film es una en la que los escritores y músicos le proponen a Pamela… cambiar el
final de su libro. Mientras que en el original (y en el cual su propia
biografía se ve reflejada) el Sr. Banks deja a sus hijos, en el desenlace
propuesto para la película de Disney él se va… pero regresa enseguida, y
arregla un barrilete que los niños Banks creían definitivamente roto. En la
secuencia que recordamos, asistimos a ese momento en el que el nuevo final le
es presentado a Pamela, y cómo la versión de redención del Sr. Banks (que es una metáfora del propio padre de
Travers) le gusta tanto a la escritora… que acaba bailando al compás de la
música Disney.

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