El doctor con el que menos querrías vincularte,
pero con el que más querrías ser tratado. El misógino, el amargado, el
deprimido, el sarcástico Doctor House. Pero también el brillante, el
inteligente, el gracioso de ver, el admirado y el que sufre en silencio. Un doctor más obsesionado con resolver qué
enfermedad es la que tiene un paciente, que con que cómo tratarla: más
interesado en solucionar un misterio que en salvar una vida.
A Gregory House le gusta la sabiduría, no la salud,
y no es extraño pensar que podría haber sido detective en vez de doctor… No en
vano todas las comparativas que el personaje se ha ganado y en la que se lo
conectaba con Sherlock Holmes, mientras que el Watson de uno era el Wilson del
otro, y la vicodina de uno era la cocaína del otro.
House – interpretado brillantemente por Hugh
Laurie, y por el que él ganó dos globo de oro consecutivos- es el jefe del
departamento de Diagnóstico del hospital Princeton-Plainsboro, y sus métodos
para descubrir una enfermedad son poco ortodoxos. Desde invadir la casa de los
pacientes que trata a decidir que le hagan cirugía a su propio cerebro para
recordar datos que se le están escapando a su memoria. Asimismo, no le gusta
vincularse directamente con el paciente a menos que sea estrictamente
necesario, y tampoco le gusta usar guardapolvo blanco ya que -de esa forma- los
“enfermos” podrían reconocerlo y pedirle su ayuda. Y es que House no atiende a
la gente que lo necesita, sino a los pacientes que a él le interesan por tener
una enfermedad lo suficientemente indescifrable.
Su inteligencia lo lleva al sarcasmo, a creerse
superior y a creer que sabe todo de todos. De hecho, la mayor parte de sus
diagnósticos están basados por la personalidad que adivina en sus pacientes y
los prejuicios que él se hace de ellos. Debido a éste análisis que fácilmente
House hace de la gente que lo rodea, es que no tiene muchos amigos. Otros
factores que contribuyen a éste fin son su incapacidad de abrirse
emocionalmente, y el malhumor que le genera el dolor crónico en su pierna como
resultado de un infarto, y por el cual usa su emblemático bastón.
House es ateo, no cree en nada ni en nadie. Una
premisa de su filosofía es “todos mienten”, y ese concepto también lo lleva a
no conectarse amorosamente con alguien. A menudo frecuenta prostitutas, y los
grandes amores de su vida son contados con los dedos de una mano: Stacy y Lisa
Cuddy. Su modo de querer es tan invasivo y egocéntrico que termina arruinando
todo. Sólo es capaz de tolerarlo el entrañable doctor Wilson, su eterno mejor
amigo y compañero de enigmas y andanzas.
¿Hay conexiones entre Gregory House y Hugh Laurie?
Bueno, podría decirse que algunas pocas. A ambos les interesa la música y tocar
instrumentos. Y mientras a House lo hemos visto tocar la guitarra, el piano, la
batería, y cantar, Hugh Laurie se ha dedicado a la música en los últimos años,
sacando cds como Let Them Talk y Didn´t it rain?
También los une su condición de ateos. Y la
depresión. Hugh Laurie ha atravesado por ésta enfermedad algún tiempo, y recién
ha regresado a la ficción el año pasado, al protagonizar The Night Manager. Antes
de eso, y de protagonizar House, había sido el padre del niño
en Stuart
Little, el ladrón de perros de 101 dálmatas, e incluso había
participado en Spice World. Otros roles de su carrera fueron en Veep
para HBO, Tomorrowland, Mr Pip y Sensatez y Sentimientos.

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