Mary and Max es una película que mucha gente probablemente
desconoce, y que todos deberían ver. De origen australiano y de animación stop
motion, está dirigida por Adam Elliot, y tiene voces originales de Phillip
Seymour Hoffman, Toni Colette y Eric Bana. Cuenta la historia de los dos
personajes que dan nombre al film, y que se empiezan a escribir por carta.
Mary vive en Australia, y es una niña que,
debido a una mancha de nacimiento en su frente, es discriminada por sus
compañeros y suele estar en soledad. Sus únicos amigos son un gallo llamo
Ethel, y su vecino Lee, que es un anciano herido en Vietnam y al que ella le
recoge el correo porque él sufre agorafobia. Mary, en su soledad, decide
escribirle a Max, luego de sacar su dirección de una guía telefónica.
Y Max, que vive en Nueva York, es un
fanático del chocolate que sufre obesidad mórbida, ataques de ansiedad y síndrome
de Asperger, una condición por la que le resulta imposible demostrar emociones,
y comprender la de los otros. Max es también un solitario, condición que comparte
con Mary, además de la afición por un programa televisivo: The Noblets.
El film, que une a éstos dos personajes
tan llamados a la tristeza, es una agradable comedia agridulce, que se sostiene
por el vínculo que ambos generan desde la ternura de Mary y la parquedad de Max
en contraste. Un guión bellamente narrado y con una puesta en escena visual que
le calza justo al tono entre amargo y alegre del relato vuelven a Mary
and Max una hermosa historia que encuentra grandes momentos cinematográficos,
de los que se destacamos tres.
El primero de ellos, sin spoilers, es en
el que Max le explica a Mary el síndrome de Asperger, y es una demostración del
humor inteligente y parco que el film tiene.
El segundo, ya con spoilers, muestra en lo
que se convierte la solitaria vida de Mary con el correr de los años. Nos
presenta a nuestro personaje femenino principal ya con un fracaso amoroso, con
un embarazo no del todo deseado en curso, y con una depresión completa que la
lleva a decidir un intento de suicidio. La escena es contada a través de la
canción que será, será, y de portarretratos
con los días felices de Mary que vienen a acosarla y a recordarle el presente
triste en el que vive. La escena es tan oscura que estremece el corazón.
Y éste sí que es un spoiler, pero es una
escena tan perfecta que merece ser recordada como uno de los grandes momentos
del cine. Asistimos al momento en el que Mary y Max finalmente se van a
conocer. Ya con Mary con hijo en brazos y en mejor estado anímico, y contenta
de ver finalmente a quien fue su amigo y sostén durante todos los años… Y
encontrando una sorpresa desagradable al llegar a la casa de Max, que termina
de sumergir al film en el agridulce tono con el que todo el tiempo coqueteó.

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