13 reasons why es el último hit de Netflix. Estrenada
hace una semana y media, ya se ha vuelto en un éxito y si aún no la viste te
damos 13 motivos por los que es la serie que ya deberías estar empezando a ver.
EL QUE AVISA NO TRAICIONA: a partir del 8 hay pequeños spoilers que si no querés saber nada de la serie, no leas. Y el último es spoiler spoiler, que te recomendamos eludir si no la viste aún.
Uno: Un Misterio
Es una serie de intrigas, y las intrigas
siempre son lo que más nos entretiene en una película o programa de televisión.
En éste caso tenemos una historia que comienza con el suicidio de Hannah Baker,
que antes de morir grabó varios casettes en los que enumera a distintas personas
que fueron contribuyendo a su
suicidio.
Dos: La estructura de la serie
Hannah Baker dejó trece grabaciones en las
que responsabiliza a trece personas por su suicidio. Y la serie se apoya en eso
para encontrar su formato. Cada capítulo está dedicado a una de esas grabaciones,
y a una persona culpable. Y la voz de Hannah Baker en off va contando su propia
historia, casi como una suerte de lo que Desperate Housewives hizo con el
personaje de Mary Alice.
Tres. El universo creado
13 reasons why nos lleva a un universo de lugares con
nombre propio y a los que la serie nos termina deseando ir. Desde el café
Monet´s, donde los protagonistas pasan largo rato, al cine Crestmont donde
Hannah y Clay (el principal receptor de los audios) trabajaban. Y también están
las farmacias Walplex y Baker ´s Drug Store, y el restaurant Rosie´s.
Cuatro. Un soundtrack que acompaña.
Toda serie que trata sobre adolescentes
suele tener un buen soundtrack cuando es una buena serie. 13 reasons why no escapa
a esa regla, y hace uso de la música en los momentos justos, y sin abusar del
recurso. Eso la enaltece y que no extrañe que, más tarde o más temprano, vean
ésta serie en nuestra sección #MiércolesDeSoundtracks
Cinco. Dos actuaciones brillantes.
Dentro de un elenco que, a líneas
generales, es sólida se destaca la labor de dos actores. El primero de ellos es
el protagonista, Dylan Minnette (No respires), que en su rol como
Clay Jensen atraviesa todo un abanico de emociones que logra transmitir al espectador,
y que tiene su punto más alto en la cinta dedicada a él. Y la segunda de ellas es
Kate Walsh (Grey´s Anatomy), que cada vez que aparece brilla en la pantalla
en su papel de la madre de Hannah Baker.
Seis. Escaparle al prejuicio adolescente.
Muchas personas a las que se les diga que 13
reasons why es una serie sobre adolescentes puede que crean que esto se
trata de una nueva aproximación a The O.C. o Casi Ángeles. Pero ésta
programa es otra cosa. Indaga ese universo desde una adultez total, y desde la
cual se interpela también al mundo de “los grandes”. Todo el tiempo escapa a la
mirada naif o poco honda de los programas teen
y -por el contrario, y máxime en el último capítulo- nos sumerge de lleno en la
oscuridad que la adolescencia puede ser.
Siete. La ambigüedad de los personajes.
A lo largo de sus trece capítulos las
etiquetas que uno pone a los personajes se empiezan a difuminar. La maldad que
presumimos de algunos -al ser presentados por la voz de Hannah- se relativiza a
lo largo de la historia, y eso los vuelve caracteres mucho más ricos,
complejos, y fascinantes. Pasamos de odiar a Justin a sentir pena por él. Lo
mismo que con Sheri, con Jessica y con Alex. Así, 13 reasons why crea una
galería de personajes con más capas que muchas series prestigiosas y mal
llamadas “adultas”.
Ocho. La nostalgia noventosa.
Hannah graba en cassettes. Y en su
elección de usar ese medio de grabación y no audios de whatsapp, o pendrives, o
videos nos sumerge en la nostalgia de los noventa. Recordamos lo que eran los
cassettes, los lados a y los lados b, lo que eran los grabadores de cassettes,
el rebobinar… y en su elección por algo tan olvidado ya se nos presenta de lleno
su forma ser peculiar y su
personalidad.
Nueve. Una serie que no admite segundas temporadas.
En épocas de series que son concebidas en
busca de éxito para tener una renovación, 13 reasons why es un programa que
debería ser conclusivo en su primera temporada. No debería ni por casualidad
tener un apéndice ya que el espíritu de la serie es el misterio sobre Hannah
Baker y su suicidio, y los personajes que giran alrededor de él. En éste
sentido es esperanzador que el libro en el que está basado la serie no tenga
segundas partes… pero la máquina ambiciosa que es el universo audiovisual puede
que lleve a insistir en éste universo que es perfecto en la forma en que cerró,
y no debería volver a abrirse.
Diez. Grandes quotes.
13 reasons why tiene un gran soundtrack, grandes
personajes, grandes momentos… Y también tiene grandes quotes. Hay filosofía de
vida esperanzadora y nihilista, hay conceptos interesantes planteados por los
personajes, y hasta grandes guiños de humor en los diálogos de la serie. Sos un como un Yoda inútil, o el rompecorazones ¿por qué no me dijiste esto cuando estaba
viva?
Once. Puesta en escena, pasado y presente.
Es muy interesante el planteo que la serie
realiza para mezclar los momentos en los que Hannah vivía con cómo quedaron
afectados los lugares después de su suicidio. A veces sin ningún fundido, y
solamente con un cambio de fotografía en la escena (en donde el pasado siempre
es más luminoso, porque Hannah era la luz), la puesta en escena pone todo el
tiempo a los personajes en su antes y después, y en el vacío que ellos dejan.
Doce. Un capítulo perfecto.
El capítulo con la cinta sobre Clay Jensen
es perfecto, y hará emocionar al más duro espectador. Quien escribe cayó preso
de la emoción que irradia éste episodio, y eso que no lloraba desde que vi la
película Hachiko. Pero -y sin entrar en spoilers- es un capítulo que
tiene una edición perfecta, un Dylan Minette soberbio, una gran musicalización,
una genial elección de locaciones, una sólida construcción de diálogos, y un
guión va desde la luz a la oscuridad, del amor a la tristeza, de la esperanza a
la realidad, y que tiene un momento que ya de por sí, merece una razón aparte.
Trece. Un momento La La Land.
Y esto sí es spoiler…
Al final del episodio sobre Clay Jensen,
hay un momento en el que el personaje se queda pensando en qué hubiera pasado
si hubiera actuado diferente la noche en que él y Hannah Baker se besaron, y en
la que ella lo terminó rechazando. Vemos a Clay preso de un futuro paralelo en
el que él se quedaba en la habitación a pesar de que ella lo echaba, y cómo en
ese futuro que no pasó Hannah no se hubiera suicidado, y ambos hubieran sido
más felices. Un momento la la landesco, pero igual de sólido que el del film.

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