Llega la nueva versión cinematográfica de Power rangers, los superhéroes nacidos en la década del 90 y caracterizados por poder convertirse en guerreros en trajes de colores que combatían todo tipo de peligros. La versión 2017 de ésta franquicia llega de la mano de Dean Israelite, y protagonizada por Becky G, Naomi Scott, Ludy Lin, Dacre Montgomery y RJ Cyder como los power rangers, Bryan Cranston como Zordon y Elizabeth Banks como Rita Repulsa.
Aquí, cinco motivos por los que el film nos resultó simplemente correcto, pero por momentos con muchos sentimientos encontrados (en el pecho de Duffman):
1. Un Billy (power ranger azul) en su mejor forma, aportando todo el humor posible y por momentos cargándose al hombro la nueva generación de rangers, a pesar que el líder sigue siendo Jason (power ranger rojo). Aquí tenemos a un Billy que tiene síndrome de asperger, y que sostiene ese espíritu pasatista en el que el film se siente más cómodo. Punto a favor.
2. Una primera hora entretenida y que se pasa volando. Es lo mejor del film, ciertamente, y es en el espacio en donde se plantea cómo los nuevos rangers se conocen, se van vinculando entre sí y se enfrentan a su nueva condición de salvadores del mundo. Todo el humor y el costado más humano de la película transcurre aquí, y el espectador se divierte a la par de los personajes, y se sorprende también en simultaneo a cómo lo hacen ellos. También es la hora en la que vemos a Zordon y a Alpha en persona, luchando mano a mano con Rita Repulsa. Punto a favor.
3. La nostalgia y los viejos conocidos. La película acierta al devolvernos el universo de los Power rangers en la forma en que aprendimos a quererlo. En otras manos y en otros guiones, probablemente los rangers hubieran tenido otros nombres, y quizás enfrentado nuevos villanos desconocidos para todos, y mucho más poderosos. Pero el film de Dean Israelite gana al traernos a la vieja y querida y odiada Rita Repulsa, a los nombres y colores de los primeros rangers, al latiguillo de Alpha 5, al superzord, y a la música original de la serie. Punto a favor.
4. Pero la inevitable comparación… Sin embargo, avanzada la película, y ya en andas de los momentos netamente de acción, el film parece flaquear poco a poco. Curiosamente lo hace en el momento en que nuestros adolescentes se convierten de lleno en power rangers. Es que hay algo que hace ruido. La versión 2.0 de los trajes de los rangers no termina por convencer al espectador que celebraba la nostalgia y los guiños a la serie original. Están más cerca de un plagio a los trajes de Iron man que de la genialidad noventosa. Y también los dinosaurios, que parecen ser los mismísimos robots de Transformers. Los rangers parecen de ir de más a menos durante el transcurso del film; a diferencia de Rita Repulsa que comienza algo caricaturesca y termina encontrando el tono justo. En ese sentido, los únicos beneficiados por el aggiornamiento que la saga realiza son Zordon, cuyo rostro ahora puede deslizarse de izquierda a derecha, y Alpha 5, con unos ojos a lo Maz Kanata de star wars: el despertar de la fuerza. Punto en contra.
5. El film termina siendo más una película de adolescentes que de héroes. Al dedicar más tiempo a presentar a los personajes que a verlos en acción, acaba por volverse menos orgánico en su segunda mitad, que es probablemente por la que el espectador se había acercado al cine. Por momentos, incluso, parece una película excesivamente adolescente. En ese sentido es que se siente que hubo una chance algo desaprovechada. Sin embargo, la nostalgia está ahí para salvar el film, y para dar a la secuela una nueva oportunidad de reparar los puntos más flojos de éste recomenzar de la saga.

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