La escena de uno de los capítulos más intensos que tuvo la televisión de los últimos años. La escena por la que muchos terminaron acercándose a Game of Thrones. La escena en la que se achicó elenco, se generaron gritos a la pantalla, y se sufrió como nunca por ser espectador de una serie. Señoras y señores: la boda roja.
Game of Thrones elevó desde su arranque el nivel de la televisión. Con un nivel cinematográfico como nunca antes, su despliegue de producción, efectos visuales, vestuario, maquillaje y elenco cautivó a los más exigentes espectadores. Pero nunca fue una serie de sólo regodeo visual y carencia de trama. La intensidad de su superproducción estuvo siempre compensada con la intensidad de su historia y sus guiones. Éste capítulo, el anteúltimo de la temporada tres, cambió todo y puso la vara aún más alta para los creadores de la serie. Lo tiene todo. Una excelente música de fondo (The rains of castamere). Una excelente factura visual de iluminación, vestuario, escenografía, y efectos visuales. Y un guión que es oro puro.
Las bodas en el universo de George Martin nunca terminan bien. La Boda Roja es la boda de Edmure Tully (tío de Robb Stark) y Roslin Frey, la cual ocurre luego de Robb rompiera un acuerdo dado entre su familia y los Frey. Era él quien debía casarse con Roslin, pero su enamoramiento por Jayne cambió los planes. La llegada a la casa de los Frey se siente con tensión por la ruptura de ese acuerdo, la cual queda calmada con la aparición de Edmure como posible esposo. La boda se celebra, y se procede a celebrarla.La fiesta está cargada de emoción. Mientras se desarrolla, vemos a Jayne, embarazada, contándole a Robb que quiere ponerle de nombre Ned Stark (fallecido padre de Robb) a su hijo. Es emotivo, nos toca el corazoncito nostálgico por ese Sean Bean asesinado en la temporada uno. Por otro lado, está Arya Stark, que llega a la tierra donde se celebra la fiesta, y se hace inminente el reencuentro con su familia, después de dos temporadas de estar separada de ella. Y, de nuevo en la celebración, Catelyn recuerda a su esposo Ned en una conversación con Roose Bolton. De pronto, en esa melancolía que atraviesa a los Stark, las puertas se cierran, y Catelyn descubre a Roose Bolton cubierto de una malla metálica, como si estuviera listo para una batalla.
Entendiendo todo, se levanta, lo abofetea, y grita a su hijo. Pero para ese entonces, la tragedia ya se ha desatado: todos los hombres de Frey y Bolton han comenzado a atacar a los hombres de los Stark. Y no solamente a los soldados. Un hombre de los Frey/Bolton se acerca a Jayne, y le acuchilla la panza. Robb es atravesado por flechas. Y también le disparan a Catelyn, que llega a esconderse.
Todos están en peligro de muerte, y nos recuerda la vieja lección que la serie nos enseñó desde el principio: que ningún personaje está a salvo, y todos pueden morir sin más. La escena se desarrolla con creciente dramatismo, y en sus ocho minutos de duración tenemos el corazón, antes enternecido de nostalgia, ahora asestado por incertidumbre. Vemos a Catelyn, con sus pocas últimas fuerzas, tomar de rehén a una mujer de Frey, y pedir por piedad para su hijo. Pero piedad no es lo que abunda en Game of Thrones, y sus pedidos son desoídos. Robb encuentra la muerte a manos de Roose Bolton, quien antes de morir le dice que esto era un plan de los Lannister, enemigos de los Stark. Los Lannister te envían saludos, dice, antes de clavarle una espada determinante. Y vemos a Catelyn completamente devastada, con la mirada y el cuerpo perdidos, muerta en vida, hasta que un cuchillo le atraviesa la garganta, para matarla también físicamente.
El capítulo termina de esa forma, dejando el hondo dramatismo bien encarnado en el espectador, que atraviesa ésta larga secuencia sufriendo por Robb, por Jayne, por Catelyn, y por Arya, que si bien no logra entrar a la fiesta, evitando así ser asesinada, sí le toca ver morir a Viento Gris, el lobo huargo de su hermano Robb. A sufrimiento puro, éste capítulo de Game of Thrones, con tantas muertes juntas de “los personajes que uno quiere” pocas veces fue alcanzado otra vez por alguno de las temporadas siguientes. Que sí, fueron intensos, pero dándonos una tregua ocasional, en la que se moría algún personaje de los que deseábamos ver fallecer y sufrir lo más posible. Y sobre todo, después de haber asistido a la Boda Roja-.
Y así es cómo la gente reaccionó a éste capítulo. Un video que es casi tan bueno como la propia Boda Roja.
Y para terminar, acá le muestran a George Martin (escritor de los libros de Game of Thrones) las reacciones de la gente a la Boda Roja.
Por Victor Albornoz
@ravensburgerboy

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