El film que traemos hoy al #momentosDeCine fue estrenado en 2012, y nominado a ocho categorías en los Premios Óscar a lo mejor de ese año. Mejor película, mejor actor (Hugh Jackman), mejor actriz de reparto (Anne Hathaway), mejor canción original, mejor diseño de vestuario, mejor maquillaje, mejor sonido y mejor diseño de producción. Fue vencedora en tres categorías: sonido, maquillaje y peluquería, y mejor actriz de reparto. Fue en el rubro “película” que perdió a manos de Argo, y fue en mejor actor que el Óscar no fue para Hugh Jackman, sino para Daniel Day Lewis por Lincoln. En ésta ceremonia, el elenco cantó en vivo una de las canciones del film, con una performance inolvidable, que también ponemos a continuación: https://vimeo.com/61648061
Anne Hathaway: Tres minutos para la gloria
Por Víctor Albornoz
¿Puede una actriz de reparto que solamente aparece en pantalla quince minutos ser lo mejor de una película? ¿Puede una escena de tres minutos ser lo más destacado de un film que dura más de tres horas? ¿Puede una sola escena alcanzar para que ella sea nominada y ganadora de un premio Oscar por su actuación?
Anne Hathaway demuestra que todo eso puede ser con la magnífica caracterización que hace de Fantine. Su personaje está en escena los primeros quince-veinte minutos del film de Tom Hooper, y le alcanza solamente con una escena para ser lo más memorable de ésta película musical, y quedar entre las grandes escenas del cine de los últimos años.
Fantine tiene una hija que está enferma. Y tras una discusión en su trabajo, es despedida. Pero no solamente eso. En su desesperado intento por tener plata para cuidar a su Cosette, accede a vender su pelo, sus dientes, a ser prostituta, y a convertirse en una de las “miserables” a las que remite el título. Su vida cambia radicalmente en poco tiempo, y es justo después que es dejada por su primer cliente, que ésta maravillosa escena sucede.
I dreamed a dream está arraigada fuertemente a Los Miserables, y ya sea por haber visto la obra de teatro o no, todos conocemos ésta canción. Por eso lo que decide hacer el director para contar ésta secuencia es brillante, y acertadísimo. Tom Hooper elige apostar a la simpleza. Deja correr la cámara, sin ningún tipo de edición o corte. Coloca el plano tan cerca como puede estar del rostro de Fantine, y confía plenamente en el talento de Anne Hathaway para contar lo que ocurre con su personaje.
Y Anne Hathaway cumpla, vaya si cumple. Valiéndose solamente de su rostro para actuar, nos lleva por todo el abanico de emociones que atraviesa su personaje por esos momentos. La vemos comenzar a cantar devastada, apenas susurrando por lo afectada que quedó tras su primer cliente. Tiene la mirada perdida, sus ojos llenos de lágrimas. Pero a medida que va cantando, la vemos atravesar otras emociones. Pasa a recordar mejores épocas de su vida, con una melancolía que se advierte en su expresión y en sus ojos, de pronto llenos de una mezcla entre melancólica alegría y amargo presente. La vemos enfurecer por nueva realidad, y cantar con fuerza y rencor. La vemos quebrarse nuevamente, al punto de que casi le resulta difícil respirar. Y es en el manejo de la transición de todas éstas emociones, sin que ninguna parezca caprichosa o forzada que Anne Hathaway definitivamente brilla. Genera empatía y plena convicción de lo que le ocurre a su Fantine, y al terminar la escena queda poco más que aplaudirla de pie, y agradecer su entrega por tamaña caracterización.
Anne Hathaway: Tres minutos para la gloria
Por Víctor Albornoz
¿Puede una actriz de reparto que solamente aparece en pantalla quince minutos ser lo mejor de una película? ¿Puede una escena de tres minutos ser lo más destacado de un film que dura más de tres horas? ¿Puede una sola escena alcanzar para que ella sea nominada y ganadora de un premio Oscar por su actuación?
Anne Hathaway demuestra que todo eso puede ser con la magnífica caracterización que hace de Fantine. Su personaje está en escena los primeros quince-veinte minutos del film de Tom Hooper, y le alcanza solamente con una escena para ser lo más memorable de ésta película musical, y quedar entre las grandes escenas del cine de los últimos años.
Fantine tiene una hija que está enferma. Y tras una discusión en su trabajo, es despedida. Pero no solamente eso. En su desesperado intento por tener plata para cuidar a su Cosette, accede a vender su pelo, sus dientes, a ser prostituta, y a convertirse en una de las “miserables” a las que remite el título. Su vida cambia radicalmente en poco tiempo, y es justo después que es dejada por su primer cliente, que ésta maravillosa escena sucede.
I dreamed a dream está arraigada fuertemente a Los Miserables, y ya sea por haber visto la obra de teatro o no, todos conocemos ésta canción. Por eso lo que decide hacer el director para contar ésta secuencia es brillante, y acertadísimo. Tom Hooper elige apostar a la simpleza. Deja correr la cámara, sin ningún tipo de edición o corte. Coloca el plano tan cerca como puede estar del rostro de Fantine, y confía plenamente en el talento de Anne Hathaway para contar lo que ocurre con su personaje.
Y Anne Hathaway cumpla, vaya si cumple. Valiéndose solamente de su rostro para actuar, nos lleva por todo el abanico de emociones que atraviesa su personaje por esos momentos. La vemos comenzar a cantar devastada, apenas susurrando por lo afectada que quedó tras su primer cliente. Tiene la mirada perdida, sus ojos llenos de lágrimas. Pero a medida que va cantando, la vemos atravesar otras emociones. Pasa a recordar mejores épocas de su vida, con una melancolía que se advierte en su expresión y en sus ojos, de pronto llenos de una mezcla entre melancólica alegría y amargo presente. La vemos enfurecer por nueva realidad, y cantar con fuerza y rencor. La vemos quebrarse nuevamente, al punto de que casi le resulta difícil respirar. Y es en el manejo de la transición de todas éstas emociones, sin que ninguna parezca caprichosa o forzada que Anne Hathaway definitivamente brilla. Genera empatía y plena convicción de lo que le ocurre a su Fantine, y al terminar la escena queda poco más que aplaudirla de pie, y agradecer su entrega por tamaña caracterización.
Por Victor Albornoz
@ravensburgerboy

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