Todo es increíble, todo es genial cuando sos parte de un equipo.Todo es increíble, cuando vives el sueño…
No, no es una frase del más reciente libro de Bucay, sino la canción que suena en una de las escenas más geniales de Lego, la película. El film de Phil Lord y Chris Miller es una fiesta cinematográfica de humor ácido, inteligente, y autorreferente, y con ésta secuencia que se da casi al principio de la historia nos mete de lleno en su compleja propuesta, completamente alejada de los parámetros del cine de animación típico de Disney y de Universal.
Emmett es un ciudadano más de los muchos que habitan Ladriburgo, la ciudad ficticia donde transcurre el film. Y, como todos los demás que viven en ella, sigue al pie de la letra las instrucciones que Lord Bussiness, el amo y señor de Ladriburgo, escribió para que ellos acaten. Emett cumple a rajatabla los pasos del libro “instrucciones para encajar, caer bien a todo el mundo, y estar siempre contento”. Paso 1, respira. Paso 2, recibe el día con una sonrisa y di: “Buen día ciudad”. Paso 3, haz ejercicio. Dúchate, aféitate, lávate los dientes, péinate, ponte ropa. Y más adelante está el paso número 13: escuchar música local de camino al trabajo… Y allí cuando comienza a sonar “everything is awesome” se desata la fiesta que es Lego La Película desde sus primeros momentos.
Porque todos los ordinarios y dominados ciudadanos de Ladriburgo comienzan a cantar y a bailar, felices y en coreografía, ésta canción, cuyo estribillo enseguida se instala en la mente de los espectadores. Emmett y los demás habitantes aman ésta canción. Apoyan al equipo local cantando ésta canción. Toman café sobrevaluado (en una sutil y exquisita crítica a Starbucks) mientras cantan ésta canción. Trabajan cantando ésta canción. Son insoportablemente felices con ésta canción. Y no sorprende que cuando Emett anuncia que podría estar cantando todo el día ese tema, el film tenga una tajante elipsis a horas después, en la que se ve a los ciudadanos de Ladriburgo, ya de noche, aún cantando ésta canción, como si nunca lo hubieran dejado de hacer, felices y bailando.
Lego, la película es una celebración. Es un aire fresco en el cine de animación de principio a fin, y no es casualidad que ya esté en camino su secuela, y un spin off –que llegará a nuestros cines en febrero- con Batman Lego de protagonista. A la manera de las primeras épocas de Los Simpsons, sus creadores derrochan originalidad, y se permiten todos los lujos que quieren darse. Tener una galería de personajes secundarios que van desde Batman hasta Gandalf, y desde Abraham Lincoln a William Shakespeare, pasando en el medio por nuestros amados Chewbacca, Han Solo y nuestro Halcón Milenario, y a todos les encuentra una vuelta de tuerca para volverlos mucho más graciosos e interesantes, y hacedores de grandes gags. Parodiar grandes momentos cinematográficos. Meter un hit imposible de sacarse de la cabeza por horas. Y hasta se permite salirse del cine de animación al llegar el final, para ponerse filosóficos y existencialistas, y para incluir en su elenco a Will Ferrell.
Queda esperar que Hollywood no desgaste las mentes creativas detrás del guión, dirección y producción de ésta franquicia.
Por Victor Albornoz
@ravensburgerboy

Comentarios
Publicar un comentario